Es como respirar.
Aveces se vuelve tan cotidiano que se pierde el encanto.
Sucede al revés.
El dolor es cada vez más y más grande.
La luz se ve lejana, el agua aumenta a mi alrededor.
La soledad se vuelve cotidiana.
No abrir la boca por tener miedo a perder la voz.
No amar por no saber que se dara a cambio.
No arriesgarse porque las cuatro paredes dan seguridad.
Imaginar todo.
Imaginar nada.
Soñar. Tan solo soñar.
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